Una buena noticia en un buen momento.

martes, 27 de julio de 2010 en 22:32
El término milagro invariablemente está asociado a cuestiones religiosas, por lo cual prefiero no emplearlo. ¿Karma? mmm, no se... ¿suerte? definitivamente no... Diré simplemente que a mi madre le sucedió algo bueno e inesperado en el mejor momento posible.

Demos contexto...

Actualmente, la situación familiar económicamente hablando es complicada. La salud deteriorada de mi abuela ha hecho que los gastos aumenten. No podemos quejarnos, seríamos injustos, sólo digamos que estamos más apretados que años atrás.

Particularmente, este mes fue difícil. A los gastos normales, debemos sumar que por una fuga de agua que la Comisión no detectó, el recibo de la misma nos llegó $1,500 por encima de lo que normalmente pagamos. Algo similar nos sucedió con la luz, así que tuvimos gastos no presupuestados.

El viernes pasado, mi madre me preguntó si podría apoyarla con $4,000 ya que no encontraba otra manera para salir del mes. Respondí que si, no sin ponerme nervioso al respecto. Actualmente, no me encuentro trabajando en algo formal... estoy dedicándole todo mi tiempo a par de proyectos a los que les tengo mucha fe, pero que aun se encuentran en etapa formativa por lo que mis ingresos al momento son reducidos.

En fin... así pasó nuestro fin de semana. Sábado y domingo decidimos olvidarnos de la situación, preocupándonos no resolveríamos nada y ya el lunes buscaríamos soluciones.

El lunes, mi madre acudió a un cajero a retirar su quincena para distribuir el dinero (a mi madre no le pagan los días 15 y 30 por políticas de la empresa donde trabaja). Ella, siendo extremadamente ordenada sabía que en su cuenta debería encontrar "x" cantidad. Tiene control de cada centavo así que cualquier variación la detecta inmediatamente. Cual fue su sorpresa que al consultar su saldo, encontró $3,900 más de lo que debería de tener. Al principio, supuso que se trataba de un error bancario y que posteriormente lo rectificarían, así que decidió consultar sus movimientos para conocer la procedencia del excedente.

Encontró un depósito por dicha cantidad, $3,900 de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Inmediatamente se comunicó con su contadora para preguntarle si dicho movimiento era correcto. Alicia (su contadora) le respondió que sí, que ella, sin comentarle nada a mi madre, le había gestionado una devolución de impuestos y le dio una explicación técnica que sinceramente no recuerdo. El punto es que lo había hecho sin comentárselo a mi madre para que no contara con el dinero en caso de que no procediera, y si el resultado era favorable, pues la sorpresa sería bienvenida.

Me queda claro que se trata de un asunto menor. Finalmente, es sólo dinero. No son los $3,900 lo que nos hizo emocionarnos tanto. La verdad, es que siento un profundo orgullo por mi madre, por su carácter, por su don de gente y por lo mucho que ha luchado, y veo en estos pequeños detalles una forma en la que la vida le paga un poco de lo mucho que merece.

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